Un inicio prometedor que se convierte en decepción
La llegada de José Mourinho al Benfica en verano generó expectativas y controversia en el país portugués, pero la realidad ha sido un verdadero fiasco. La situación del equipo lisboeta en las principales competencias ha dejado mucho que desear.
Este miércoles, el club de la capital sufrió otro duro golpe al ser eliminado de la Taça da Liga, un torneo que comparte protagonismo con la Taça de Portugal, tras perder 1-3 ante un Braga que no está ni siquiera en posiciones europeas esta temporada.
Una primera media hora desastrosa condenó a los hombres de Mourinho. Los goles del español Pau Víctor y del hispanouruguayo Zalazar dejaron al Benfica con una montaña por escalar antes del descanso.
A pesar de que en el segundo tiempo, Pavlidis aprovechó un penalti para dar esperanzas, todo se desvaneció rápidamente con un gol de Lagerbielke, que tranquilizó al Braga. En los minutos finales, la frustración llevó a Otamendi a ser expulsado por una entrada violenta.
Aunque los resultados han sido aceptables en la Liga, la competencia feroz del Oporto y el Sporting de Portugal, quienes mantienen un ritmo imparable, ha dejado al Benfica a 10 puntos del liderato, una distancia difícil de recuperar.
No solo eso, sino que en la Champions League, una serie de resultados insatisfactorios mantiene al equipo fuera de los puestos de clasificación y obligados a sumar puntos contra rivales difíciles como la Juventus y el Real Madrid.
A medida que se acumulan las derrotas, especialmente en competiciones locales, parece que la sombra del despido comienza a cernirse sobre ‘The Special One’. Solo un milagro y el apoyo desesperado de una afición y directivas frustradas podrían salvar su puesto más allá del final de esta temporada.
